Ariel Blanco

Realidades que te @cojen

Archive for March, 2008

Antros nocturnos

25 March 2008
posted by arielgblanco


Dependiendo de los gustos y edades de cada persona, hay varios lugares a los que asistir en busca de diversión. Hoy hacemos un recorrido por la noche y te mostramos sus personajes principales. ¿Querés salir con nosotros?

En el boliche
Ámbito de meneo y candor, de chamuyos gritados a viva voz y manos voladoras, el boliche tiene varias subcategorías con características muy diferenciadas, a saber:


El boliche concheto
La entrada (sin consumición) te cuesta las tres cuartas partes de tu sueldo. Antes de entrar mirás al cielo y hacés un pedido a Dios: “Por favor, haceme ganar algo esta noche porque con la guita que voy a poner para entrar no voy a poder pagar ni un forro hasta fin de año”. A pesar de la creencia de no poder entrar en zapatillas en dichos boliches, los patovas se fijan en la pilcha en general.

Si curtís onda saco de pana, camisa Bowen y pantalón Bensimon o Etiqueta Negra, te dejan entrar en zapas, pero tienen que ser hechas a mano en Palermo Hollywood. Las minas son todas conchetas mal, dicen “tipo que” cada tres palabras y se la pasan riéndose huecamente entre ellas. Nunca falta la concheta llena de guita que es un culo caminando, pero se cree lo más. Ninguna de las mujeres es gauchita, son todas virgochas histéricas que van casi en tetas pero no dan ni un pico. Los flacos son casi todos rugbiers o polistas con mocasines, chombas pasteles y pullóveres crudos tejidos a mano, cuentaganado incluido. Juegan a ver quién aguanta más bebiendo, terminan arruinados tocándose entre ellos en el reservado.

El boliche rasca
No tiene habilitación, no tiene seguridad, de pedo tiene parlantes. Es un galpón abandonado que arreglaron con un baño químico y una bola de espejos, pero es un boliche que “explota, se re pone”. Explota de negros tirapiedras, putas de la más baja calaña y toda la cumbia y los éxitos latinos de los noventa que te acuerdes. Los asistentes a dicho antro se encuentran amontonados en la fila, apretados, se cuelan por todos lados, lo putean al patova, cierran la calle, paran el tránsito, cantan estribillos de cancha y tratan de entrar por el lado de las mujeres. La entrada cuesta dos pesos (con consumición) aún cuando llegues antes de las dos y tengas descuento, no hay otro trago que la cerveza servida en vaso de plástico –mitad cerveza Palermo, mitad meo-, y el Fernando –fernet con gaseosa cola pre-servido-. Si te llegás a cortar con un vaso te agarrás cólera. Es el antro más sucio y trucho del mundo, pero por alguna razón sigue sobreviviendo.

El boliche costero
Es un tole tole del amor y el calor. Se llena de gente todos los días y hacen precio grupal para que entren varios. Se produce una rara mezcla de estilos, que involucra a los que no se bañan y así como volvieron de la playa, se echaron desodorante y una camisa encima y salieron; las que se produjeron desde las siete de la tarde y clavaron sandalias de 12 cms de taco (muy convenientes para caminar por las calles de arena de Gesell, by the way); los pálidos que recién llegaron y cuando se empedan se ponen color verde, y los colorados que ese día se quedaron dormidos al sol y que cuando se empedan se desmayan de alcohol y fiebre epidérmica. Aquí se produce el amor más puro y espontáneo, el amor de verano, que incluye generalmente una borrachera, un beso, una tocada de culo, un pete en el reservado, salida hacia la playa, compra de churros (los de comer o los de fumar, lo mismo da) y la visión del amanecer.

El boliche/pub
Es un bar que pretende ser boliche, con una pista de baile del tamaño de un baño de departamento monoambiente, pero “está bueno porque podés ir a tomar algo, se puede bailar…”. Esto es una mentira, señores. Hay música que está buena para bailar, y otra música que está buena para escuchar: NO SON COMPATIBLES, sépanlo. Por eso la mayoría de la gente que asiste a estos lugares lo único que hace es estar parado, con un trago en la mano, moviendo la cabeza. Las meseras en su generalidad son huequísimas, terminando todas sus frases con un “Dale!, buenísimo!”

El bar
El bar es parada obligada para la mayoría de la gente, tanto como previa a una salida más tardía, o como punto de encuentro de amistades lejanas. Sus subcategorías son muy distintas:

El Bar de viejos
Parece que un flaco lo tonalizó en sepia con el Photoshop, tanto al lugar como a las personas que lo frecuentan. Generalmente es un bodegón infame, lleno de botellas de vino añejísimas y un eterno tango clavado en el Winco. Sus paredes están decoradas por afiches incunables y manchas de humedad por partes iguales, las cartas son grandes, ajadas y burdas, con el plastificado extremadamente sucio. El mozo no tiene dientes ni sentido del oído, tienen a Matusalén de barman y no comprenden el significado de un café CALIENTE.

El bar de bohemios y artistas
Es un sucucho en San Telmo o Palermo Soho con ínfulas intelectuales, mucho ladrillo a la vista e intervenciones artísticas (del tipo colgar muñecas inflables en los techos, o hacer cortinas con dientes humanos, veladores con forma de mujer desnuda, etc); muchos tragos con nombres esotéricos y mucho humo de porro y narguile. Sólo sirven Stella Artois y Absenta, vinos patagónicos modificados y aguas naturales de las Termas de Río Hondo, post invasión geronte. Escuchan jazz en creole, polcas ucranianas remixadas y un cd entero con sonido de naturaleza grabado en la selva amazónica. Todos discuten sobre el significado del arte y generalmente los artistas se van sin pagar.

El bar negro


Como su nombre lo indica, este bar se llena de personas de baja calaña dispuestas a armar quilombo como dé lugar. Hay un olor a sudoración terrible, no te dan maní, te dan tutuca o arroz inflado, la cerveza siempre está caliente, pasan rock nacional y está rebosando de rollingas, pungas y mujeres poco agraciadas. Todos los días alguno se agarra a trompadas, todos los días a alguna moza le llenan la panza de huesitos en el baño, todos los días hay que sacar a dos o tres ex-humanos vomitados a la vereda para que se oreen. Muchas veces se convierten en la cuna de alguna pseudobandita de rock barrial, que toca gratis y se banca los escupitajos con estoicismo, mientras reparte volantitos de su próximo show gratuito en una sociedad de fomento perdida en la nada.

El bar con show
Es un bar común y corriente, que te cobra la bebida carísima por el sólo hecho de que presentan un “show increíble” que podés disfrutar mientras bebés tu cerveza Liberty. Los shows son variados, pero seguramente caerán en alguna de las siguientes variables: videoexperimentación sónica (un flaco pasando diapositivas de su viaje al Bosque Energético, acompañado por la música mística de Enya); cantante de tango, jazz o melódico; o show de chistes (contados tanto por Showmatch Star wannabes como por travestis impresentables que más que gracia causan compasión).

En la próxima parte, desgranaremos el Cine, el Teatro y el Museo, para cubrir todos esos antros a los que asistimos alguna vez. Espero sus comentarios.

El viaje de egresados

25 March 2008
posted by arielgblanco

Estás en 4 año, y de repente, cuando salís del cole cae un “representante” de una Empresa de viajes de egresados.
No hace falta que mencionemos una Empresa en particular, posiblemente la misma quiebre o se escape con todo su dinero al mismo lugar que se escapó Yabrán.
Igual, cuando tu vieja llame a la agencia para reclamar, le van a decir “Señora, nosotros somos una Empresa de transportes, los viajes estudiantiles no tienen nada que ver con nosotros”

Retomamos.

Un flaco, pelilargo y con una remera de la Empresa, te espera en la calle, y a uno de los 30 del curso, les da 4 o 5 remeras para que distribuyan. Mientras los otros 25 se mueren por tener la remerita del Rápido Argentino, digo, de la Empresa.
El muchacho, con un guiño cómplice, aparece al otro día, con otras 5 remeras, seguirá prometiendo remeras para los demás.
Esta vez, con la diferencia de que lleva unas pulseritas. Millones, las regala, las tira, es tu mejor amigo.
Ah, me olvidaba, también aparece con el comentario de que organiza un viaje de egresados a Bariloche que “explota”.
Si, “explota” es el término.

Los chicos entusiasmados aceptan la charla con el Coordinador, y se juntan en una “reunión” en una sala, para charlar muy por arriba cosas del viaje.
Ahí es donde te ceba, te infla la cabeza. Te asegura que la vas a poner, que vas a escabiar y que las minas de la zona se mueren por los porteños.

Pero vos seguís en 4 año, y todavía discutís sobre como va a ser el buzo de egresados.
Un pelotudo quiere bien FLUORESCENTE, para que llame la atención. Otros prefieren que el buzo sea más discreto. Otros se ofendieron y no quieren buzo.
Al final, la más pelotuda, puta y hueca del grado, propone un diseño. Todos aceptan, ya que un superdotado de la clase, levanta la mano y dice… “Hagamos eso o nos vamos a terminar quedando sin buzo”.

A todo esto, los del curso de competencia, 4to B, ya tienen todo definido.

El Coordinador junta ICQs, Emails, MSN´s, y cuando tiene todo armado, manda una TERRIBLE LISTA DE INVITACION A BOLICHES.
Te invita gratis!, increible no??, que buena onda tiene el “CORDI”.

Al tiempo aparece de la nada, un pendejo… laburante como el cordi. Lo llaman el Junior.
O sea, el Cordi se lo garcha al Junior. EL Jr suele ser el pendejo que lo usan de forro.
Lo que el cordi le indica es “sé re copado”. Nada más.

Pasas a 5to año, y el Cordi se acerca cada vez más, pero demostrando interés por que los chicos se vayan de viaje con el, por el simple hecho de que quiere que les pase lo mejor. “SOMOS TODOS RE AMIGOS”
El Cordi organiza una reunión donde asisten los Padres de los chicos, que la tienen “re clara” y que como el papá de Lucia es abogado, va a leer el contrato y “no nos van cagar ni en pedo”.

En el medio de la organización, está Alejandro, un pibe de Parque Patricios, que no tiene guita para bancar el viaje.
Salta la boluda del curso, y pide 2 pases libres para los que no tengan plata. Alejandro toma uno, luego de decir 20 veces que no va a ir a Bariloche porque le da vergüenza. Queda 1 pase libre, y ahí es donde todos dicen que “les falta plata”.
Ese pase libre lo dividen entre todos y termina cada uno pagando $20 pesos menos.

El padre de Lucia, canchereando, rechaza el contrato pidiéndole al coordinador que “tiene que estar aclarado en el contrato que los chicos tienen que tomar cocacola, porque gaseosa puede ser cualquier gaseosa”.
Luego de este acto tan importante, el coordinador anexa un comentario asegurando que va a haber cocacola.
Los chicos aceptan. Ya tienen fecha.

El coordinador, una vez que vendió, se pierde un poco, pero los sigue invitando de vez en cuando a bailar. Esta vez, las entradas a los boliches no son gratis. Tenés un descuento de 5 pesos, pero tenés que estar a la 1 de la mañana haciendo la cola, porque a las 2 abre y 2 y 10 termina el descuento.

Llega la fecha.
Los pibes re emocionados suben al micro.
El coordinador en la puerta, con el Jr, que le dice a los padres que “vamos a hacer una cadena de teléfonos”.

Los pendejos ya empiezan a escabiar en el micro, y todos piensan que van a cojer y recontracojer.
Cojen 3. Los 3 mas boludos.

Sale el Micro, y mientras los pibes escabian, el Coordinador habla por el altoparlante:

- CHICOSSS, ESTO ES UNA FIESTA, DIGANMEEEE, QUIEN QUIERE HACER CULIPATIN???
- YO!, yo! Yo!, yo!!!!! YOO!!
- Bueno, entonces cuando lleguemos al hotel, van a tener que abonar $140 pesos de la excursión y vamos a hacer culipatin.

Los chicos se decepcionan porque debería estar incluido, pero en el contrato no lo incluía. El papá de Lucia al final era un pelotudo a cuerda.
- Lucia, tu viejo es un boludo, no se avivó de esto?
- PERO QUE TE PENSAS QUE SOS PARA TRATARME ASI???????

Lucía llora. Las amigas se acercan..
-Sos un desgraciado Julián. Hijo de puta.

Julián era el malo.

El coordinador se acerca. El Jr mientras consola a la nena.
-Chicos, escuchen, esto es una visita turística, con guía y todo, por eso tenemos que pagar la excursión. No se trata de estafar, se trata de vivir la vida, disfrutar.. “O ACASO NO ESTAMOS EN BARILOCHE PARA EXPLOTARLA????”
Todos aceptan. A la semana se darán cuenta que son unos boludos, pero es indispensable que pasen esa fecha.

El hotel es una garcha, las minas no cojen, en los boliches si tranzás te quedás al palo. En el boliche “Bypass” hay solo lásers y la música es una mierda, en “Cerebro” hay olor a vomito porque te venden BALDES lleno de escabio barato por 12 pesos.
En la SUPERPILETA H2O, DONDE BAILAS ADENTRO DEL AGUA, te das cuenta que está todo vomitado. Un fracaso.

En la excursión del culipatin, los chicos se golpean y se ríen. Se chocan, son súper piolas.
Se acerca un camarógrafo, los filma, las nenas lloran y agradecen al padre por la oportunidad.

Los pibes, el 70% dice “Aguante Rive locooo esto es una fiesta locooo”
El otro 15% dice “Aguante Bariloche”
El otro 14% dice “ESTO ES UNA MAZA, MIRAME VIEJA!, ESTOY EN LA NIEVE, UN SALUDO PARA TODOS LOS QUE ME CONOCEN”.
El restante, el 1%, o quizás mas chiquito que eso es “Alejandro”. El duende pobre que no tenía plata. Llora y se abraza con los amigos agradeciendo la “oportunidad”.

El camarógrafo se asocia con el coordinador, para vender el “video”
El coordinador aparece de refilón con una carita de pobre víctima y una lágrima que se le pianta. Se emocionó… pobreciiito, mi chiquiiito.

Llega el último día. Un fogón.
Casualmente, el Jr sabe tocar la guitarra.
Todos cantan canciones de Fito Páez, el coordinador JURA POR SU MADRE, que fue el mejor viaje de su vida y que nunca antes la había pasado tan bien con tanta buena gente.

“No impoooorta el lugar, el sol es sieeempre iguaaaal”

Canciones y muchas canciones nacionales de los Abuelos de la Nada, Charly García, Fito de nuevo, llantos, abrazos y mucha falsedad.

En 5 meses, los pibes no se hablarán más y se odiaran más que nunca.
El coordinador se va a la mierda, cobró y todo le chupa un huevo. Al Jr no le pagan, “la empresa esta por fundir, no podemos”

Los padres reclaman, no hay solución. Lo que si, al otro año aparece una nueva agencia. Pero todo sigue siendo igual. Siguen cagando a los adolescentes robándole sus esperanzas y sus emociones. Jugando con sus sueños.
En síntesis, Alejandro, el pobre vaguito de Parque Patricios, fue el que menos sufrió.
A todos los Coordinadores y Juniors del mundo les deseo que sus hijos no sean víctimas en algún momento de lo que la mayoría de adolescentes fueron en sus viajes de egresados.

Saludos a todos y esperaría que cada uno me exprese su opinión del texto, como así también su experiencia en el viaje de egresados.

La vida antes, la vida ahora

25 March 2008
posted by arielgblanco

¿Te acordás cuando no había iPods? ¿Rememorás tus años mozos con nostalgia, o te alegrás de que hayan pasado para poder vivir este boom tecnológico? Vení, leete este post y comparemos juntos cómo vivíamos antes y cómo lo hacemos ahora.

Telefonía Hogareña
Antes: tardaban más de 20 años en ponerte la línea, muchos de nuestros abuelos tuvieron que hacer el trámite más largo de la historia. Había un teléfono por cuadra, si había emergencia tenías que rezar que el dueño de casa estuviera, precisamente, en su casa. Los teléfonos eran pesadísimos, se escuchaban para el ojetón, eran negros y de disco, con pulsos y no tonos. Para marcar un número con muchos ceros, podías perder casi 15 minutos esperando que el puto disco diera toda la vuelta. Y si te equivocabas marcando te querías ahorcar las pelotas con el cable enredado.

Ahora: cada casa tiene como mínimo 3 teléfonos, digitales, interconectados por una central telefónica con una musiquita de espera pedorrísima. Siempre que hablás cosas sucias tu mamá va a levantar el tubo e interrumpir tu relato del polvo del sábado, siempre que estés contando un secreto vas a escuchar la respiración de tu hermanito tratando de enganchar lo que no pudo leer en tu diario íntimo. Los más pro tienen telefonía IP, con lo cual se puede ver tu cara mientras charloteás. La cagada es que para llamar a tu novio te tenés que producir como si fueras a salir en la tapa de Caras, peinarte y tratar de que tu amante no salga por la cámara. Hay alto riesgo de potenciales situaciones inchamuyables, como que te corten el coito, que te llamen en plena depresión dominguera/jogginera, etc.

Telefonía Móvil
Antes: no existía. Bah, te podías llevar el teléfono encima, pero no lo conectabas a ningún lado… Después entró en escena el celular ladrillo, con su maletín especial y señal de mierda que era más para hacer facha que para comunicarse. Se han detectado casos de escoliosis y cervicales rotas por tratar de sostener semejante armatoste sin las manos, sino con el cuello y hombros. El que lo tuvo se creyó super banana por mucho tiempo, hasta que aparecieron modelos de tamaños más coherentes. Si estabas en la calle y tenías que llamar a alguien, tenías que recurrir al teléfono público (si encontrabas alguno). Siempre estaban derruidos, escupidos, con las teclas rotas, en cabinas llenas de mugre, con pedazos de chicle pegados en los números, y siempre te cagaban guita. Ni hablar que a veces había que hacer cola para conseguir llamar a tu casa y avisar que no volvías, porque las monedas que ibas a usar para el colectivo acababan de ser deglutidas por la infame maquinaria telefónica.

Ahora: hay celulares para todas las edades, para todos los gustos. Los hay desde 60 pesos hasta 3000, con pantalla de milquichicientos millones de colores (aunque uno sólo distinga cuatro o cinco), con ringtones personalizados, con mensajes de texto y de voz, con Bluetooth y conectividad a lo que se te cante. Vienen con tapitas, con teclado alfanumérico, con texto predictivo y agenda, con cámara de fotos y de video, con reproductor de música y hasta de radio. Te podés conectar a Internet y mandar mails, leer el diario… La cagada es que seguimos con muy pocas cosas para decirnos, por lo cual toda esa tecnología está más al pedo que teta de monja. O qué, me vas a decir que jamás hacés la del mensaje de texto que dice simplemente “Hola, cómo andas”, o una llamada para decir “Nada, te llamaba porque hace mucho que no hablamos” (¿?)

Adminículos Hogareños Varios
Antes: había cacerolas y cacerolitas y ollas y ollitas y jarros y jarritos y toda la batería de utensilios Essen para que las madres, amas de casa, pudieran hacer las delicias más sabrosas para toda la familia. Se deslomaban tamizando harina, batiendo huevos a mano para ese rico bizcochuelo, quemándose con el aceite de esa milanesa, lavando las frescas frutas y verduras cultivadas en una huerta cercana, o en el patio de la casa. Cada almuerzo o cena dejaba una pila de elementos para fregar. Ni hablar de la ropa, había que desgarrarse los dedos lavándola a mano, restregándola contra la tabla de lavar, con jabón blanco Federal y mucha energía. Se tendía, se secaba, se planchaba y almidonaba para que quedara simplemente perfecta.

Ahora: hay microondas, freezer, minipymer, lavavajilla y lavasecarropas. Nadie recuerda cómo calentaba un café con leche antes de usar el microondas, nadie hace las compras del día porque ahora se puede frizar absolutamente todo, nadie levanta los platos apenas se termina de comer porque con ponerlos en el lavavajilla ya estás hecho, nadie toca ni por asomo el jabón, sólo para echarlo en el compartimiento que corresponde, junto con el enjuague. Lo malo es que nos ahorramos tanto tiempo no cumpliendo con esos quehaceres que después no sabemos cómo emplearlo. Creo que por eso las que antes eran amas de casa siempre presentes ahora son madres ausentes con pilas de trabajo, que todavía no reconocen a sus hijos cuando los van a buscar al jardín (es una broma, chicas, no se me pongan en feministas que no vale la pena).

Televisión
Antes: había un televisor cada tres manzanas de barrio, y en esa casa se juntaban todos a disfrutar de los incipientes programas de la televisión nacional. Era todo en blanco y negro, se veía llovido y se clavaban las antenas a la papa para una mejor recepción. Luego llegó la televisión a color y la videocassetera. Era increíble ir al videoclub y pedir esa película y poder verla cuantas veces quisieras. Era mágico que en ese pedacito de plástico con cintas adentro cupiera toda la ilusión del cine. Y no tenías sólo un canal, tenías cinco excelentes canales de aire para disfrutar de toda su programación exclusiva. Los equipos eran chiquitos, pesados, feos y las pantallas tenían tanta definición como un centro de Riquelme a Crespo en el Mundial. No había control remoto, cada vez que querías cambiar de canal o subir el volumen algún pobre diablo sufría. Generalmente era el más pequeño de la familia.

Ahora: tenés pantallas planas, plasma, HDTV, LCD, televisores portátiles, televisores con “Ambilight” que reproducen la luz que está en pantalla y te pintan las paredes. Tenés home theater, con un montón de parlantes para que sientas que estás en un cine (y si vas a un cine, mejor?). Se han acoplado tantos adminículos al televisor que tenés como mínimo 5 controles remotos, uno para cada aparato (ninguno funcionará para cambiarle de canal a tu aburrida existencia, creéme, ya lo intenté). Experimentamos el advenimiento del cable, maravilloso invento. Televisión paga que no debería tener cortes comerciales, pero cuyos programas duran media hora, 9 minutos de los cuales son contenido y los restantes 21 son infomerciales de Reduce Fat Fast y la nueva temporada de 24. Miles de canales que a la hora de hacer zapping se reducen a los canales de aire, otra vez. Y el DVD! Nos volvemos locos con eso! Películas en un disquito, que podés grabar y armar tu dvdteca, que podés ver toda la película con un flaco hablando por encima, diciendo que es el director y contándote cómo hizo para filmar al elefante en pleno baño en un río africano, que podés ponerle el idioma y los subtítulos que quieras, que casi siempre están rayados en los 5 minutos finales. Así es como finalmente la mayoría de la población tiene problemas de vista, sobrepeso e hipertensión. Nos hemos atornillado al sillón, gente!

Música
Antes: estaba el Winco, los vinilos perfectamente cuidados, manejados con cariño por el dueño de casa. Las colecciones musicales llegaban a ocupar el espacio de un mueble entero, y se mostraban con gran orgullo. Más tarde, llegó el cassette, una revolución total. Eran baratísimos y chotos, pero muy cómodos. Para hacer compilados pegábamos cinta scotch a la muesquita de abajo y grabábamos los temas de la radio, siempre pisados por la pelotuda de la locutora. Ni hablar cuando salió el walkman. Eran enormes, pesados y fluorescentes, comían pila a lo loco y se escuchaban bastante mal, pero podíamos transportar la música a casi todos lados.

Ahora: ¿qué es un disco? Ahora lo único que conocemos son los cds, que compramos originales sólo si respetamos mucho a la banda o si tenemos que hacer un regalo de cumpleaños, o que copiamos bajándolo de Internet (para uso personal, por supuesto. No a la piratería, muchachos!) e insertamos en nuestro reproductor de mp3. Al abrirse tanto el mercado, nos hacemos los místicos y escuchamos a los Rolling, Gardel, Joss Stone y Britney Spears, mezclados con carpetas de David Bowie, música neocelandesa tribal y polcas polacas del siglo pasado. El arte de los discos lo vemos sólo cuando lo buscamos en cdcovers.cc, a veces de pedo compramos cajitas, y somos felices mostrando orgullosos nuestras colecciones musicales, directamente desde la pantalla de la compu. Todo este avance tecnológico no quita que sigan existiendo las Bandana, los Mambrú o los íncubos de Operación Triunfo, pero bueh, ya evolucionaremos.

En la próxima entrega, nos meteremos en la anticoncepción y la maternidad responsable, la máquina expendedora de boletos y el advenimiento de la computadora con Internet, entre otras cosas. Stay tuned!

La típica niña bonita

25 March 2008
posted by arielgblanco

Los cumpleaños de 15 de las mujeres son bastantes predecibles. Cuando te invitan a uno, vos ya sabés lo que viene. Como en Fútbol de Primera.

En primer instancia, la elección de los padres sobre el texto de la carta para los invitados, que luego de horas y horas de sentarse a pensar terminaría en algo así:
…”El 31/08 es un día muy especial para mí, porque fue ese día, quince años atrás, cuando desperté a la vida llena de ilusiones y sueños, y crecí hasta convertirme, cual oruga en mariposa, en la mujer que soy hoy. Quisiera compartirlo con vos en el Salón de Ricardo, ubicado en Lomas de Zamora. Vestir de Elegante Sport”.

Los chicos reciben esa carta, y más de uno piensa que Elegante Sport es ponerse un pantalón de gimnasia, por algo dice Sport. Luego de que averiguan, entienden que E.S. es ir “arreglado”. Más de un desubicado de la vida cae con Jean. Indefectiblemente más de la mitad de los concurrentes aparecerá con corbata de Looney Tunes, Bugs Bunny, Space Jam, Mickey Mouse, Los 3 Chiflados, etc, sin olvidar el cabeza que lleva la corbata de RIVER. Y qué querés, si son adolescentes…

Luego, la cumpleañera elige “el tema principal”.
Ella va a entrar, vestida de blanco, con un traje que ni siquiera sabe por qué se lo pone y que lo eligió en 3 semanas de probarse boludeces, y que la modista le dijo que lo pase a buscar 20 minutos antes de la fiesta, y lo único que le hizo fué un fucking dobladillo.
En el pelo probablemente tenga un nido de trenzas con florcitas, brillantina, cintas, hebillas, un rodete, un subtepass, cuatro caramelos media hora y el tampón que se llevó por las dudas. Todo sostenido por una tiara o vinchita que le da esa apariencia princesita virgen que no se cree nadie.

Esa entrada tiene que ser mágica.
En mi caso, si fuese mujer, elegiría entrar con un tema de Los Sultanes. Especialmente con el que dice.. ” Yo la encontré comiendo higos, en la cocina de un amigo, al ver sus ojos me di cuenta, que se comió como 50 !”. Pero bueno. Por algo no soy mujer.

Ellas se machacan un mes pensando que tema poner, hasta que terminan con alguna de estas alternativas:
Sueña de Luis Miguel
Angel, de Robbie Williams
Look into my eyes de Bryan Addams
Winds of change de Scorpions (la que empieza con un silbido)
From this moment de Shania Twain
La de corky, de Whitney Houston. Esa que dice.. : ” EEENDOOOOOO IOOOOO WI LOOOWE OIUUUUUuuUUUUUuuu”
Entrarán al son del tema elegido, en el medio de una nube de humo que ahoga a todo el mundo, con reflectores de fondo que proyectan la sombra de la nena y el padre, como si fueran Los Pimpinela entrando en el Gran Rex.

En este tipo de fiestas, vamos a encontrar diferentes personajes. Siempre están. Es increíble pero siempre siempre siempre están ahí.

El Peleador:
Suele ser morocho, consiguió un traje de pedo, y siempre es el rudo en todos lados.
Posiblemente le caiga mal alguna banda o alguna persona, y se torne un clima tenso en algún momento de la fiesta.
La cumpleañera suele llorar y decir que le arruinaron la fiesta, como para seguir ganando protagonismo y para calmar las aguas.

La puta de la fiesta:
Ella va a ser el comentario obligado de los próximos días. Agarrará a uno, o a varios, y se los llevará a algun lugar recóndito de la fiesta para transárselos. Las locaciones más habituales son detrás de las columnas del salón, detrás de las cortinas, abajo de las mesas, encerrada en un baño, en el jardín del salón, detrás de la minifuente de agua con un querubín que mea con soltura, de esos que le dan un toque chic al lugar.
En el nivel HARD lo que hace es un pete en la calle.

Los rebeldes:
Los que tratan de salir a comprar una “petaquita”. Si lo logran, se la toman entre 20 y se hacen los que están en pedo.

El abuelo tano bruto:
Este es el viejo que se para en el medio del baile y se pone a bailar como loco, haciéndose el pendejo y tratando de llamar la atención. La cumpleañera tiene vergüenza ajena y le cae mal, pero él está tan en la suya y es tan bruto que no le cabe una.

La madre:
Lo único que va a tratar de lograr es impedir el alcohol a los menores de 18 años. Y si ve una botella, la confisca al grito de “acá no se toma alcohol, si quieren váyanse a tomar a sus casas”.

El show de entretenimiento:
Suele constar de un pelotudo al que ponen en el medio de la pista para hacer alguna actuación. Su show es carísimo y suele durar dos horas, durante las cuales los pendejos se recontracagan de aburrimiento y aplauden fuerte y festejan para hacerse los “Todo x 2 pesos”, cuando decían “Estaaa bieeeen!! ”
La imitación de Sandro o de Charly García es infaltable.
La variante más osada es un travesti vestido de Celia Cruz con vestido a flores grandes y collares multicolores, que entrará meneando el culo al son de una salsa loca.
La variante más exótica son las Odaliscas, contratadas para levantar a los adultos. Nunca falta la pendeja que se hace la putona meneando el vientre porque se acuerda que bailó esa canción medio árabe en Le Brique el verano pasado.

Los instantes mágicos
Son varios, y se repiten perpetuamente en cualquier fiesta de 15.

La entrega de la vela:
En una mesa vestida hay quince velas, que serán entregadas a personas “especiales” para la cumpleañera. Generalmente todas van a familiares cercanos y amigas del colegio. Lo peor de todo es que no las entrega y ya, sino que tiene que explicar brevemente por qué la persona se la merece. Así, la cumpleañera tartamudea mientras agradece a sus padres por haberla traído al mundo y garpado la fiesta, a sus hermanos por apoyarla siempre, a sus amigas por “compartir tantos momentos inolvidables”. Seguramente llorará, y ahí será cuando la gente aplaudirá más fuerte, impregnándole algo de emoción al asunto.
Y pensar que cuando entregó el rosquete no hizo tanto espamento…

La foto de 15 y las firmas:
En una foto gigante, probablemente color sepia o blanco y negro, haciéndose la artística, aparece nuestra quinceañera. Esta foto tiene un marco blanco muy grande, en el cual todos los invitados son conminados a dejar un pequeño mensaje, un augurio de felicidad para la homenajeada. Ahí mienten todos con frases como “Sos una divina, nunca cambies”, “Gracias por ser como sos”, “Sos una dulce, sos re buena, sos una personita alegre y llena de vida”. Los dibujitos de caras felices y muñequitos adolescentes inundan el mural, que terminará colgado en una pared de la habitación de la cumpleañera, siendo criticado por sus amigas cuando la visiten.

El vals:
Nadie sabe bailarlo, pero hay que pasar igual. La cumpleañera baila con el padre, después se acoplan la madre y el hermano, después los abuelos, después el pretendiente de la nena, que es empujado al centro de la pista, todo colorado, y recibe aplausos porque “se animó”. De todas maneras, lo correcto es hacer dos pasos y congelarse para la foto.

El copón con el anillo:
Esto no sé muy bien por qué es, porque ninguna se va a casar con quince años (a menos que le inflen el bombo) así que en realidad parece ser que sólo lo hacen para ver cómo las pendejas de vestidito corto se pelean por un anillito de dos pesos.
Infaltables los dijes de chapa barata con forma de elefantito, clave de sol, corazoncitos, soles y todo ícono pedorro que se te ocurra. Lo usarán colgando de sus muñecas durante el resto de la fiesta.

La historia de su vida:

Acompañado por una melodía melosa y aburrida, se proyectará en una pantalla gigante un video en el que se verá a la quinceañera cuando era bebé, cuando andaba en triciclo, su primer día de colegio, fotos con sus amigas de pequeña, fotos especialmente sacadas en el Rosedal, o en el Jardín Botánico, o en la entrada del salón de fiestas. Nunca falta el boludo que se pone a hacer fuck you o sombras chinescas mientras pasa el video.

El carnaval carioca:
Empieza a sonar música brasilera (especificamente el Pe pé pe pe pe pé) y en las mesas van dejando artículos de cotillón. Los pendejos, desesperados porque quieren los mejores, se pelearán y arrancarán bolsas de las manos.
Así, desfilan zanahorias, matracas, pitos, serpentinas, sombreros con forma de hongo, collares con flores de bolsa de consorcio de colores, globos y papel picado. Cuando se aburren de bailar, se dedicarán a reventar globos con los pies.
Se repite la variable de las odaliscas, pero con música carioca: las chicas se harán las sexies tratando de sambar. En este momento la quinceañera se saca los zapatos o se arremanga el vestido, transpirando y despeinada, arruinando toda la imagen de niña bonita que supo mantener hasta ese instante. Los muchachos probablemente anuden sus corbatas en la frente, “haciéndose los locos”.

La fiesta termina alrededor de las seis de la mañana, con pizza y cerveza en las mesas (los más pequeños se pelearán a ver quién consigue más cerveza, aunque los estómagos no la soporten). La madré dirá “Se pasó tan rápido” o “Estaba tan nerviosa que no comí nada”, o “Envolveme toda la comida que sobró que me la llevo a casa”. El padre dirá “tanta guita y se fue en una noche” o “nos tendríamos que haber ido de viaje”.

Cada invitado se llevará un souvenir con forma de luna, angelito, sol, corazón, estrella o similar, hecho de una especie de cerámica con brillantina y una tarjetita que reza “María Cecilia, 15 años, 31/08/06″. Los más pudientes regalan muñecos, arlequines, estatuas impresentables. Algunos invitados se retirarán con el centro de mesa, por más malo que sea. Y no falta el que se roba un par de copas como recuerdo.

Lo peor de todo es que todavía no se dieron cuenta de que cumplir 15 años es como cumplir 13 o 17. Lo único distinto es que es una excelente excusa para armar una fiesta.

PD: Les dejo algunos puntos NO tan importantes, pero que suelen figurar:

• El “meneaito”
• A las 6AM cuando reparten pizza y cerveza que todos se pelean para tomar mas cerveza
• El dj que se hace el que mezcla los temas cuando en verdad tiene un cd todo compilado
• El que prende un habano como marcando diferencias
• El fotografo se hace el artista
• El camarografo se te acerca, se agacha y te hace planos de cerca y torcidos, haciendo un efecto “copado”
• El “colado” en la fiesta de 15, que se siente perseguido y cuando todos bailan se tapa
• Lo primero que le preguntas a tu amigo cuando llegás: “En que mesa te tocó”

¿Hay algo que le querés agregar?¿O solo me vas a criticar?. Ponete a laburar y pensá las cosas que están faltando. Tengo un ataque de caspa. Y opiná, es una orden. Le estoy dando dedicación a esto, o te pensas que lo escribo en los 15 minutos del segundo recreo?. Me quedo a la madrugada, hasta las 4am o 6am como un boludo ( este es el momento donde  deben ponerme la música de Celine Dion de fondo y yo lloro pidiendo comprensión) .

Cuestión de sexos

25 March 2008
posted by arielgblanco

Cuestión de Sexos

El comportamiento del ser humano en cada instancia de la vida es único e irrepetible, y está definido por su género. Hombres y mujeres reaccionan de manera casi diametralmente opuesta a distintos estímulos y situaciones, lo que nos hace preguntarnos a nosotros mismos (sí, hablamos mucho con nosotros mismos): ¿cómo puede ser que dos seres tan distintos terminen engarzándose en una relación parejil plena y dichosa?

Enumeraremos a continuación diferentes ámbitos y las performances de cada sexo. Siéntase libre de aportar su opinión (aclarando su sexo, por supuesto). (Ah, y si todavía no lo definió, su voto no cuenta). (Sabemos que es bastante doloroso el cambio de sexo, asegúrese de conseguir una segunda opinión antes de irse a Paraguay a que lo/a achuren).

El Fútbol
La reacción ante este deporte, tanto en vivo como su visualización por medios televisivos y/o radiales, es opuesta en cada sexo.
El hombre siente pasión, desenfreno, angustia, ansiedad, nerviosismo y una alegría sin parangón, todo junto cuando el referí pita el comienzo del partido. Resta imaginar después en qué terminará todo eso. Ve en el fútbol el anhelo de destacarse que lo marcó de niño, el “Quiero ser como el Diego” que nunca llegó. Se cree que mirando fútbol está contribuyendo con el deporte, que la panza de cerveza automáticamente se desinflará, que el árbitro lo escucha a través del vidrio de la tele, que los jugadores tienen un audífono que registra sus opiniones sobre dónde patear. Apenas empieza el primer tiempo, el hombre sufre un cambio en su dialecto: por más culto que sea, automáticamente pierde las eses por el camino, y todo lo que sale de su boca suena indefectiblemente “a negro”. Ej: Palermo se tiene que retirá´ del fúlbo, loco. No puede jugá´ má a náa. Orsai, jué, orsai! Qué ta mirando, referí de papi! Ponémelo a Esqueloto, viejo! Y similares.
La mujer, en cambio, mantiene una relación mucho más distante, contemplativa y hasta a veces de crítica destructiva para con este noble deporte. Apenas se acerca a él, trata de aprehenderlo, más que nada para no quedar como una ortiva cuando los amigos de su novio se juntan a ver un partido. Con el paso de los años, se da cuenta de la cruel realidad: son 22 hombres maduros, padres de familia y deportistas consagrados, corriendo como bodoques lobotomizados atrás de una esfera de diseño horrible, tirándose al piso como maricones al más leve toque, escupiendo en el piso, rompiendo el pasto, con lo que cuesta hacerlo crecer! y demás. Qué clase de ejemplo están recibiendo sus maridos, sus hijos, sus sobrinos??? No entiende cuándo es penal, cuándo es offside y cuándo no tiene que preguntar si van empatando 0 a 0, porque es probable que reciba un botellazo de Quilmes en la frente.

La Cocina
Aún siendo ámbito exclusivo de la mujer, en esta sociedad machista en la que vivimos, la cocina fue ganando adeptos en el sector masculino, aunque siempre manteniendo extremas distancias.
El hombre irrumpió por primera vez en la cocina cuando vio que era socialmente aceptado, con personajes como Karlos Arguiñano o Martiniano Molina copando la tele: “si este ex-jugador de handball, tan desarrollado y viril, puede hacer un cordero con salsa de cerveza, yo, que juego al truco con los muchachos hace más de 15 años, me pongo un restaurant!”. No se dan maña para absolutamente nada: su reino se reduce a la comida frizada (obviamente preparada por su contrapartida femenina y almacenada en caso de emergencia), salchichas, milanesas, hamburguesas, pastas sin salsa y todo lo que se cocine en menos de siete minutos, que es el tiempo máximo atencional que puede dedicarle a un solo asunto. La sartén es un misterio, el aceite va sólo en el auto, los huevos son demasiado frágiles para este mundo difícil, el pan lactal va con todo, igual que la cerveza. Hasta que llega su redención absoluta: el asado. Ahí no hay pero que valga, es el único que puede prender un fuego como la gente, que sabe qué tipo de carbón es mejor, etc. Es un momento de introspección e intercambio de opiniones masculinas: cada uno tiene una manera distinta, está el que lo hace con bolas de papel de diario, el que compra carbón y cajones de manzana, el que compra pastillas, el que lo prende con nafta y el que, para avivarlo, le tira desodorante Colbert.
La mujer, en cambio, está en su ambiente. Todavía atesora con adoración el libro de Petrona C. de Gandulfo, regalo de su abuela, y eternamente lo consulta, aunque sólo sea para preparar un flan. Hace comidas elaboradísimas, para dos personas que siempre se van a quedar con hambre, porque si llena mucho los platos no los puede decorar con gotas de salsa de puerro con centolla. Detesta que interrumpan su labor o que los hombres se pongan creativos en la cocina, porque nunca, NUNCA lavarán los 17 recipientes que usaron para cocinarse un pancho. Se mata con agua Ser, que es placer y cuidado, Activia, para regular su tránsito intestinal lento, y leche de soja, que es menos pesada que la leche entera. No disfruta un carajo de todo lo que ingiere, porque en el fondo sabe que lo único que necesita para ser feliz es un alfajor triple de maizena.

Cuidado Personal
He aquí un punto de comparación muy interesante, que de seguro tiene que ver con la configuración biológica de cada género. El hombre planta la semilla, la mujer la recibe.
El hombre es un ser que “deja fluir”. No retiene sus emociones ni sus emanaciones. Tanto es así que cada eructo que larga es un canto a la vida y a la libre digestión, y, así como ciertas especies influyen en el sexo opuesto mediante sonidos, el hombre piensa, equivocadamente, que cada eructo sonoro vuelapelos es un afrodisíaco inescapable y un llamado ineludible a la copulación segura. Peor es el caso de los gases, comúnmente denominado por este sexo como: hijo, pedo, sordo, bomba, metralleta, estallido, rompeportón, etc. Jamás los privará de su libertad: cuando están en puerta, deben ser independientes de su creador y volar hacia la atmósfera, no importa el ámbito. Un taxi, un ascensor, una cama compartida, una minúscula oficina: cualquier lugar es bueno para dejar hacer a la naturaleza. El leit motiv es simple: “Si tiene ruido y olor, mejor”.
La mujer, en cambio, es un ser biológica y genéticamente retentivo. Retiene líquidos, retiene gases, retiene heces, retiene eructos, retiene escupidas, gargajos, toses fuertes, estornudos, mocos indiscretos y cualquier cosa que se desprenda de su organismo. Si tiene ganas de liberar sus emociones naturales, cualesquiera sean, su única excusa es “voy al baño”. Jamás aceptarán que ese gas esquivo fue suyo o que ese ruidito no fue sólo un hipo pasajero. Hay una teoría, que aún están testeando en el MIT, que dice que las mujeres retienen toda manifestación corporal hasta aproximadamente los sesenta años. Es ahí cuando largan TODO lo que guardaron, todo junto, todo estruendoso, como un maravilloso show auspiciado por Cohetes Júpiter.

Comportamiento frente a la Tecnología
En el amplio y vasto mundo del aparataje tecnológico, se genera un salto inconmensurable entre géneros.
El hombre es, por definición, un aparato en sí. Por eso siente tanta afinidad con los mismos, y no es inusual encontrarlo husmeando cuanto dispositivo se cruce por su camino, aunque no sea más que una berretada del tipo “tarjeta con lupa y luz” o similar: mientras se pueda conectar a un puerto USB, es una maravilla digna de ser adquirida. Tiene programas para cualquier, cualquier cosa, desde calcular los días que faltan para el mundial hasta calcular qué días puede ponerla hasta que su mujer se indisponga. Como navegante asiduo (casi enfermo) de Internet, sus sitios favoritos son a. Porno, b. Olé, c. Hotmail (donde chequea su mail) o d. Gmail (donde chequea su mail de trampa). Tiene los accesos directos a TODOS los programas que bajó en su vida en el escritorio, ya son tantos que no se distingue a Pamela David de fondo entre tanto iconito. Guarda archivos con nombres indescifrables, como “14/04 ingresos”, y tiene las fotos del último papi que organizaron en la oficina, o “psitreluc27.doc”, donde encuentra detallados los teléfonos de los últimos tres gatos que contactó el fin de semana con el rubro 59 de Clarín.com.
En cambio, la mujer es por definición un ser analógico. Se quedó en el floppy, y llama “disquette” a cualquier medio de almacenamiento magnético. Sí, sí, aunque claramente se trate de un cd. Para ella, meter un 3 ½ y ver aparecer datos es magia negra, el Excel es un programa creado por extraterrestres mucho más avanzados que nosotros y dejado caer en el área 51, y conectar los parlantes demanda un curso intensivo de siete semanas, previa puteada delante. Indefectiblemente se mandarán más de una cagada delante del monitor. Antes de ponerse a revisar cuál puede ser la causa, sentencian: “Rodolllfoooo, me tira error del sistema! Y yo te juro que no toqué nada”, con el mejor tono de inocencia que pueden impostar. Cliquean en cada banner, pop-up o potencial virus que encuentren, porque aún no han establecido un patrón de prioridades que diferencie un “404 Page not found” de un “Está a punto de formatear el disco C. ¿Desea continuar?”. Se enciende la señal de alarma cuando cancherean y chequean mail, o leen el diario en Internet. Claramente, están copando un territorio netamente masculino.

Aún en medio de estas irreconciliables diferencias, los seres humanos encontramos la manera de relacionarnos y bancarnos mutuamente estos rayes. ¿Qué otras diferencias encuentra usted, amable lector?

Los recitales son todos iguales

25 March 2008
posted by arielgblanco

Primero que nada, las entradas se empiezan a vender como cuatro meses antes del recital. Se hacen colas laaaargas de gente excitada y malhumorada a la vez. Después de cuatro días de estar parado, sin comer ni dormir, con los dedos agarrotados de tener la plata de tus cinco amigos en la mano, conseguís llegar a la boletería. Una chica con cara de orto te dice “Más de cuatro entradas por persona no se venden”. Y vos, cansado, abatido, sin ganas ni de discutir (porque te está faltando azúcar en sangre y en cualquier momento te desmayás) pensás “Mah sí, tá bien, si total a Pablo le empezaron a gustar hace re poco, qué se viene a hacer el fan…” Pablo te odiará por el resto de sus días.

Una vez que tenés tu entrada, tenés dos grandes grupos en los cuales incluirte, dependiendo de tu grado de suerte.

Si tenés suerte y no tenés obligaciones, vas a irte a vivir a la entrada del estadio dos meses y medio antes de la fecha del recital. Vas a llevar la carpita de camping de Gesell, el horno eléctrico, un lavarropas, un baño químico, una tele 14 pulgadas, una computadora portátil con wi-fi, y un termo y un mate para convidar a los amigos que te vayan a visitar. Y un espejo, fundamental, para cuando venga el Bebe de Telenoche a preguntarte qué se siente ser el primero en la fila. Lo malo: cuando hay partido y por ahí salen los visitantes, con los ánimos caldeados y fierros retorcidos. Lo bueno: a la gente que pasa les das lástima y te tiran monedas.

Si no tenés suerte, vas a laburar como un negro todo el día, con un ojo en el monitor y otro en el reloj de pared. Justo ese día, tu cliente más importante va a querer reunión de after office. Justo ese día, tu jefe decide nombrarte responsable de toda tu área. Justo ese día te agarra diarrea y es el aniversario de 50 años de tus viejos. Justo ese día, que te tenés que ir temprano para no perderte nada del recital.

Ok, saliste a horario, andá a saber cómo, y llegaste al estadio. Ya veías algunas remeras con el logo de la banda, mucha gente caminando para el mismo lugar… pero nada de eso puede prepararte para la depresión profunda que te invade cuando ves las 10 cuadras de cola que hay para entrar. 10 cuadras. Eso es un kilómetro entero!.

En la fila ves a muchos padres con sus hijos, los dos con la misma remera, y te enternece. En eso, el padre se da vuelta y clava cara de “eh, estoy con pibes chicos, déjenme pasar”. Si la mayoría de los flacos que están ahí no le ceden el asiento ni a una abuela con Parkinson y Alzheimer en el bondi, menos lo van a dejar pasar antes a este paparulo con cría para que vea a la banda primero.

Como tenés para un rato laaaargo de espera, te ponés a relojear a tus alrededores. Sí, ahí están! Los vendedores ambulantes. Infaltables en todo recital, dan vueltas como buitres por la fila y tratan de encajarte remeras, vinchas, gorras, banderas, banderitas, fotos, cds truchos, pulseritas, linternitas y un largo etcétera. Lo más divertido es que algunos ratas te venden el merchandaising del tour anterior, y más de un gil que no tiene idea de nada lo compra. Vos mirás y decís “quién puede comprar estas pelotudeces?” Probablemente mañana tres de tus compañeros de laburo aparezcan con una pulserita nueva…

No sos ningún boludo, en vez de decirle a tus amigos para encontrarse en la estación de servicio que está enfrente, se van a llamar por celular y van a poner el famoso “punto de encuentro” dentro del estadio. Es obvio que jamás se encontrarán, muchachos, pero es una costumbre que no se pierde a través de los años, así que ya te hacés a la idea de que volvés en bondi y hasta las cuatro de la mañana no vas a estar en tu casa.

Los organizadores, con chalecos naranjas de estacionadores de autos y músculos de más, se insertan el chip y gritan, con voces esteróidicas: “Chicos, a la fila”, “Chicos, con la entrada en la mano”, “Chicos por acá, chicas por allá”, “Dejen las botellas, no se puede entrar con comida ni bebida al estadio” y similares. Los re cagás a puteadas, porque recién te habías comprado una coca de litro y medio, así que te la bajás en 17 segundos, eructás como un oso constipado y la dejás en los yuyos del costado.

Bien! Llegaste a la entrada! Falta una prueba más: el cacheo y la revisación. Un flaco de manos toscas te manosea el ganso y el culo mientras otro te pide que abras la mochila. Como sos un pibe precavido, llevaste un desodorante en aerosol, porque sabés que vas a chivar como un cerdo. Já. “Flaco, el desodorante no”. “Por qué?!” “Porque podés prender fuego el estadio”. Ah, sí? Ahí nomás sacas el desodorante, te rocias como si fuera el último día de tu vida y lo tiras también. Empezás a pensar que el próximo recital vas en bolas y con la entrada en el culo, así no te hacen desprenderte de todas tus pertenencias. “El celular también lo tiro? Digo, capaz que planeo un ataque suicida con un barrilete…” El patovica no entiende tu ironía, te clava cara de orto y te empuja para adentro.

Ok, entraste. El estadio está muy lleno, y toda la gente está sentada en el piso, fumando y charlando. Enfilás derecho para la valla,pisando varias manos y recibiendo puteadas de bienvenida. En el escenario ya está tocando la banda soporte, que puede ser o muy grosa o muy chota. Si es chota te das cuenta enseguida, porque tienen a siete pendejos barderos haciendo pogo adelante, que se saben la letra de esa banda desconocida y que descontrolan hasta con un bolero de Armando Manzanero.

Empieza el show, empieza la magia, el glamour y los personajes infaltables emergen de las tinieblas, o del pasto, o vaya a saber uno de dónde. Aquí están, estos son:

El cocacolero: un ícono de la historia recitalera. Generalmente es gordo y morochón, y se banca hasta un camión con acoplado, con tal de vender un vasito. Claro, si te lo cobran 80 pesos… con esa guita va a pagar la universidad privada de los hijos.

El vendedor de panchos: probablemente el cuñado del cocacolero, la guita que gana se la gasta en putas y cabarulos. Tiene las manos más sucias que viste en tu vida, y con esas manos te agarra el pan, te lo abre, te mete la salchicha adentro y te desparrama la mostaza. Si zafás del cólera, sos un mago.

El fan añejo: en el medio de toda la juventud, siempre hay un vejete que escucha a la banda desde que empezó; que los vino a ver hace diez, quince, veinte años; que durante el proceso se tuvo que exiliar y los pudo ver en España; que tiene un amigo que es el primo del hermano de la cuñada de la comadre de la que limpia la casa del productor de la banda, y con eso se siente calificado para opinar.

Las hormonas galopantes: niñas en etapa adolescente que gritan ante cualquier circunstancia. Aúllan cuando entra el plomo a probar el micrófono, cuando prueban las luces, cuando se apagan, cuando entra la banda, cuando canta el cantante, cuando se calla, cuando se va, cuando vuelve, cuando respira, cuando escupe, cuando toma agua, cuando se cambia de ropa, cuando pide silencio y cuando termina. Probablemente griten en el bondi que las lleva a sus hogares, también.

Los 1, 2, ultraviolentos: muchachos de torso desnudo y sudoroso, de pelos largos y mojados, o cortos y llenos de gotitas, se congregan para armar el mayor bardo posible. Como bailarinas, conocen todos los pogos posibles y arman coreografías increíbles en las que más de uno sale echando putas, lastimado o cagado a trompadas. Son gente sin honor, que para saltar más alto se apoyan en los hombros de seres más petisos, y que no vacilan en empujar (como si estuvieran en una prueba de SuperMatch) a los de adelante y hacerlos paté de valla, para estar más cerca del escenario.

Los cool: es re fácil identificarlos. Son los que van con camisa, mocasines y cinturón de gamuza (si son hombres) o pollera tableada, zapatos de taco aguja y remera de lentejuelas (si son mujeres). Desubicadísimos, ponen cara de orto porque comparten el espacio con otros mortales, y sólo se consuelan cuando pueden sacar una superfotoguachiguau de la banda con su celular de 1700 pesos. Son los que llaman y mantienen el telefonito en alto para que sus amigotes que no pudieron ir escuchen la canción. ¿Es claro que la cuenta del celu la paga papá, no?

La que se sube a los hombros: poca gente es tan detestada como la que se monta en las espaldas del mulo de turno (generalmente un novio o un amigo rugbier) y baila y revolea las manos y se sume en un éxtasis de placer musical , mientras los pobres boludos que están atrás no tienen más cogote para tratar de ver algo del show. Así, la idiota que está arriba se liga tocada de orto, palpada de papos, ecografía transvaginal y un hijo varón, para que se baje. Como no lo hace, porque se ve que es bien puta y bastante insensible en sus partes bajas, recibe un hermoso rocío: escupitajos de todos los colores, texturas y tamaños aterrizan en su mochila, en su pelo, brazos y espalda. Si no se baja con eso, se recomienda tomarla del morral que tenga colgando y tirarla para atrás, hacia las hordas. Si cae en el piso y se lastima, mejor.

El maniático sexual: generalmente es un veinteañero o treintiañero poco agraciado, con manos ágiles y bulto presto. No sabe dónde está, no sabe quién lo trajo, no sabe ni siquiera quién está tocando. Sólo surge en los recitales para gallinear, apoyar, montar o embarazar a cualquier cosa que se le mueva adelante.

Y ustedes que opinan?, que cosas faltan?

Las relaciones de tu vida

25 March 2008
posted by arielgblanco

A través de los años, uno va conociendo gente que lo afecta de manera sentimental, entablando relaciones -algunas duraderas, otras efímeras- que van dejando en nuestro corazón sus huellas y sus enseñanzas. Esta es una breve y esperamos certera tipificación de Las Relaciones de tu Vida.

El primer amor
Tanto para el hombre como para la mujer, esta es una etapa altamente cursi y melosa: van y vienen chicles tutti frutti, osos de peluche, Beldents de menta y escapadas de la puerta del colegio. Gastan una fortuna en teléfono, ya que a esa edad parece afectarles una rara enfermedad, la de no poder cortar la comunicación. Se pasan la pelota, cuentan hasta tres, juran y perjuran cortar y siguen ocupando la línea como dos pelotudos, mientras la abuela, descompensada, está tratando de llamar a la emergencia del PAMI, que de por sí ya iba a tardar bastante. Sienten la extrema necesidad de tocarse entre ellos, pero no saben bien dónde. Entonces, viven frotándose y besándose con la boca abierta pero sin lengua en un principio, luego con más candor, y posteriormente se engarzan en lo que se conoce comúnmente como “Hockey
Sub16 de Amígdalas”.
Tocar una teta es un posgrado, mandar mano en el papo es como sacarse el gordo de navidad y si la chica toca ganso, es porque es ciega y se equivocó de manija. La carga de la virginidad es muy pesada a esta edad, y ellas todavía creen en Papá Noel, el Hombre de la Bolsa y que los chicos nacen del ombligo. Menudo susto se van a llevar cuando el pibe la quiera meter donde corresponda.
Pasado el momento en que se frotaron toda parte del cuerpo, que conocen de memoria cada caries de sus adolescentes bocas, que no hay paja en el baño que ayude, se plantea la variable más coherente a
seguir: el Pete.
En la gran mayoría de los casos, seguido del Pete viene la primera vez de ambos (véase apartado “La primera volteada”).

La primera volteada
La situación es inminente. Están más calientes que El Flaco Traverso cuando lo sacaron de la pista, más ansiosos que cura con monaguillo nuevo, más babeantes que lesbiana en pescadería; pero siguen teniendo varias complicaciones. En principio, conseguir lugar y forro. Si hay hermanos más grandes y copados, se hace fácil. Te regalan una caja entera, de la cual te queda sólo uno para la gran ocasión, porque los otros los rompiste tratando de probártelos en el pito; y arreglan unas minivacaciones parentales para que te quede la casa tranquila. Si no tenés hermanos mayores, andá poniéndote en adopción porque si no todo se hace cuesta arriba.
Llegado el momento, el pibe tiene a Rocco grabado a fuego en la mente.
Sabe cada movimiento como una bailarina, y no puede esperar a ponerlos en práctica. La chica, por el otro lado, tiene un cagazo padre y no abre las gambas ni que le metas cricket. Van a pasar dos o tres veces hasta que se relaje, se lubrique y finalmente puedas ponerla. Eso, sin contar que todavía no aprendiste a ponerte el forro, boludón, y que ella no es una actriz porno, con lo cual andá olvidando la idea de tirarle los pibes crudos en la cara. Además, francamente, después de soportar esos petes inexpertos, rogando para que deje de masticártela y dejártela como un rallador, no te quedan ganas de jugar al pornostar. Si pasan esta primera prueba, probablemente vivan lo que se conoce como…

El noviazgo eterno
Se ponen de novios a los trece. Te los cruzás a los veintitrés y siguen en la misma nebulosa romanticona. Fueron la primera y única relación sexual del otro, con lo cual el pibe cree que todas las minas tienen olor a pescado y la chica cree que 14 centímetros “parada” es grande.
Ya practicaron hasta el hartazgo las dos posiciones que conocen; ya fueron a cuanto parque, plaza, excursión a quinta o a la costa de fin de semana existe; vieron todas las comedias románticas inalquilables de Blockbuster; las madres se conocen entre sí y se meten siempre cuando hay crisis de pareja; los padres charlan de pesca, habanos y vinos, y todavía ven con mala cara que la chica se quede a dormir en el mismo cuarto; atraviesan interminables asados, cenas, cumpleaños de sus respectivas tías Noras y vacaciones costeras; los amigos y amigas de la pareja los abandonaron por colgados y castrados hace mucho tiempo. Los ves y parece que ya tienen cuarenta años, una hipoteca y una deuda pesificada encima, perdieron su juventud marchitándose al lado de la misma persona, como si no hubieran sacado el cálculo de que todavía les queda mucha gente por conocer. Pero hey, es amor del bueno. El amor es tan fuerte que…

El casamiento de apuro
Embarazo. La chica tiene un atraso, que se convierte en nervios, que termina siendo lo inexorable: tiene la panza llena de huesitos. “Vos a mi nena no la dejás”. “Yo no quiero tener un hijo todavía, no me siento preparado”. “Y qué piensa hacer el señor? Hágase cargo, delincuente, que mi hija es una santa!”
Amenazado de muerte con el escopetón que yace cargado encima de la chimenea familiar, comienzan los preparativos de la Boda, Casorio, Cadena o como quieran llamarle.
El vestido que usó la madre en su casamiento, se lo tiene que meter en el orto porque la nena tiene un bombo digno de la 12. Ella, feliz, vive en un limbo que sólo involucra compra de ropita carísima (¿por qué la ropa de bebé es tan cara, si usan un 10% de la tela que se usa en la ropa de los adultos?) y un moisés repujado en oro que tiene frigobar y GPS. El flaco, por el otro lado, vive en un limbo que involucra ahorrar los ochenta centavos del colectivo, comer polenta todos, todos los días y vender su riñón sano a la ciencia para devolver el préstamo que sacó para pagar el obstetra.

El divorcio prematuro
Lo que mal empieza mal acaba. Sí, el flaco acabó MAAAL adentro de la mina, tuvo el crío y ahora no soporta la falta de libertad, el capitalismo, el berreo del pendejo, los pañales cagados, las medialunas del Abuelo, las tetas caídas de la mujer, a Tinelli y al Diego, a Giordano, a Teté, a la noche, al glamour, a la puta de Nicole y a la no tan puta Valeria.
Siente que perdió parte de su vida, que quemó etapas, que todavía es joven y que no disfrutó lo suficiente: quiere el divorcio. De común acuerdo deciden separarse, con lo cual los dos andan con sendas libretita por toda la casa, contabilizando cuánto de todo eso queda en sus 50% de los bienes. “Quedate con la cocina y la heladera, dejame el televisor, el DVD y mi colección del Gráfico del Mundial 78.” “Me llevo el lavarropas y el secarropas, total jamás los vas a usar para otra cosa que no sea enfriar cervezas”. A partir de ese momento, pueden convertirse en una de esas parejas responsables que crían al niño como si aún estuvieran casados, que respetan los deseos del otro y que nunca hablan mal del ex cónyuge delante del hijo. O, pueden dejarle la prole a los abuelos y embarcarse en increíbles aventuras relacionales que involucrarán a los siguientes personajes ineludibles:

El gato/stripper de noche
Una vez divorciados, ambos ex integrantes de la pareja se reencuentran con sus amigos y amigas, que siguen transitando el camino de la adolescencia tardía. Así, asisten a locales de poca monta y moral, viendo desnudarse a criaturas bien dotadas y aullando como enajenados, mientras beben tragos cool y porrones de Stella Artois. Es el momento de recuperar el tiempo perdido, de conocer nuevos horizontes, de encamarse de lo lindo. Terminan despertándose en un telo de Palermo, borrachos y casi inconscientes, mientras la compañía sexual de turno reclama su pago y comenta, por lo bajo, que fue el sexo más básico que tuvieron en toda su vida.
Los hombres empiezan un hobby snob como inscribirse en el club del vino o hacer curso de navegación por correo; las mujeres se vuelven amargadas, irónicas y se relagan vibradores y lencería de leopardo para cada cumpleaños. Transcurrida esta etapa, cansados del reviente y del enfieste, se enredarán con una persona un poco menos volátil…

La loca hippona/El estudiante de Filosofía
Son profundos, místicos, tienen ángel, aura, pensamientos intrincadísimos y una nutrida biblioteca de clásicos marxistas. Son utópicos, no les interesa lo material (pero compran con tu tarjeta de crédito) y generalmente son los precursores del “cambio de mentalidad” de nuestra pareja tipo: cambian cabarulos y Vinicius por bares bolches en Palermo Hollywood, los inician en las drogas blandas, leen a Sartre y a Beauvoir y se sienten identificados, militan en la UBA y tienen una sarcástica pero juvenil visión sobre el mundo y su funcionamiento. Luego de bancar a estos seres por un año o dos, nuestra pareja tipo se cansa y los echa a la mierda, quemando pantalones de arpillera, collares de semillas y sahumerios de todo tipo en una gran hoguera exorcista. Es tiempo de buscar en otro lado…

La ejecutiva comehombres/El gerente de marketing
Y qué mejor lugar que el ámbito laboral. Es el momento de sacarse las ganas locas que siempre les tuvieron a su sensual jefa o a su atrevido gerente. Se manosean sin pudor por toda la oficina, se corren los rumores, se aumentan los sueldos, se ignoran por una semana y aquí no ha pasado nada. Cansados de la falta de compromiso y de proyectos, nuestra pareja tipo apuntará a la experiencia, a la información, a la sabiduría, al viagra y los lubricantes químicos…

La veterana/El maestro
Cincuentones asentados, que ya están de vuelta de todo, los acogerán en su seno y les enseñarán que no todo en la vida es descontrol y reviente. Comienzan una relación madura y sentida, que terminará sin lugar a dudas cuando el hijo de ambos llame “abuelos postizos” a sus respectivas parejas. Mantienen un acontecer asexual, cambiando el sexo en la mesada de la cocina por un curso compartido de decoración de baños, y se sentirán plenos por bastante tiempo, hasta que vuelve la conocida pregunta: “¿No me estaré perdiendo de algo? Tengo la mitad de su edad, podría ser mi padre/madre, y los pelos púbicos canosos son demasiado impresionantes”. Necesitan algo nuevo, algo nunca antes probado, necesitan…

La experimentación homosexual/La fantasía lésbica
Empieza la etapa de desprejuicio, del “todo vale”. Han pasado por tanta gente, que se preguntan si no será que en realidad le estuvieron pifiando al género. Así, acuden a locales específicamente creados para la comunidad homosexual, y experimentan un mundo totalmente nuevo para ellos. Algunos se quedan en ese mundo y son felices para siempre, otros tienen vértigo en la cola o celos de que la otra chica tiene mejores tetas, y vuelven a la heterosexualidad con una alta tasa de “amigos gay, amigas lesbianas, que son gente muy culta e interesante”.

La punta fija/El desahogo químico
Por último, les queda un as bajo la manga: la incondicional presencia de un amigo de la infancia o de una amiga de la secundaria con la cual nunca pasó nada, pero que echan chispas por los poros y con los que existe una química terrible. El reencuentro comienza con una cena íntima y recuerdos imborrables de los momentos pasados juntos, y termina cuando ambos se dan cuenta de lo obvio: no existe la amistad entre el hombre y la mujer. Ergo, tienen una sesión del mejor sexo de sus vidas y empiezan una nueva fase. Puede durar lo que un pedo en un canasto de mimbre, o puede transformarse en lo que siempre anhelaron: una compañía fiel y perfecta con la cual envejecer juntos.

Cualquiera sea la etapa por la que están atravesando, todas dejan enseñanzas y hacen felices a las personas. Y de última, si no te va bien, siempre te podés comprar doce o catorce gatos y encerrarte en el baldío de la vuelta de tu casa, a vivir en solitaria reclusión.

Porcentajes de la vida

25 March 2008
posted by arielgblanco

Cada vez que presentamos un texto para Psicofxp.com, nos llevamos muchísimas alegrías por los comentarios de los usuarios, y hasta disfrutamos las críticas constructivas.
Tenemos la costumbre de generalizar, por eso, aprovechamos en esta semana para estudiar las diferencias en las personas.
Es cierto, no todos somos iguales, por eso mismo en esta ocasión pudimos manejarnos con porcentajes para ser más específicos.

El 87% de las mujeres, tuvieron un ex novio llamado Pablo.
El 30% de los taxistas te pregunta si ¨te molesta el cigarrillo¨, cuando en realidad ya lo tienen en la boca y con la llama del encendedor prendida mientras te mira por el espejo retrovisor.
El 80% de los peluqueros son de Racing.
El 90% de los vendedores son chantas.
El 99% de los hombres han sido infieles alguna vez
El 93% de los supermercados chinos tienen rejas azules
El 67% de los coreanos fuman.
El 67% de ESOS COREANOS, fuman todo el cigarrillo y siempre tienen la ceniza larga.
El 89% de los coreanos usa musculosa blanca en verano
El 88% de los coreanos que usan musculosa blanca en verano, la tienen con una mancha de salsa o un agujero.
El 90% de los hombres mantienen durante toda la vida la fantasía de que dos mujeres le chupen la pija y luego se tranzen.
8 de cada 10 Federico son rubios
9 de cada 10 Andrea tienen flequillo y suelen ser de barrios bajos.
10 de cada 10 Laura son putas
7 de cada 10 Sergio tienen rulos
8 de cada 10 Monica son negras
10 de cada 10 Pascual tiene nombre de nabo
9 de cada 10 Nadia tienen una voz de mierda
El 80% de los Roberto son cabezones y su profesión es la peluqueria.
El 70% de los Mariano son cerrados y complicados
El 75% de las Lucia suelen ser gordas y además sucias.
El 90% de los Mauricio son villeros, menos Macri
El 70% de los Javier son de Izquierda.
El 78% de las Lily pertenecen a una Empresa de limpieza
El 83% de los Pablo tiene mal aliento
El 75% de las Maria cuando comen la pizza discriminan el tronco.
El 74% de las Romina tuvieron de jovenes problemas de acné
El 80% de los Matias fuman Marlboro
El 99% de las Susana son rubias
El 80% de las Tamara son negras

El 99% de las chicas feas tienen amigas feas, salvo una que esta buenisima
El 87% de los programadores cuando caga deja marcado en el inodoro

El 93% de las gordas fuman
El 98% de las gordas comen como bestias, pero toman COCA LIGHT
El 77% de las gordas son guasas
Las gordas que tienen linda cara no son putas
Todas las gordas pelirrojas son putísimas.
La mayoría de las gordas se llaman Marina
7 de cada 10 Sol o Soledad se hacen llamar ¨Solcito¨ y son petisas y bien armadas.
8 de cada 10 Maria José tiene rulos.
6 de cada 10 Carlos tienen panza de vino.
9 de cada 10 Ignacio tienen ojos claros.
6 de cada 10 Nicolas transpiran mucho.

Si tienen nuevos porcentajes, por favor, los esperamos.

El “Pete”

25 March 2008
posted by arielgblanco

Lamento comenzar con una definición, pero ¨pete¨, o mejor dicho ¨hacer un pete¨, se refiere a aplicar una acción oral sobre el miembro masculino. O sea, tirar la goma. Existen varias maneras de llamar a ese acto, como existe ¨Pete¨, también hay derivados:

1. Me hacés un ¨PETESAURIO¨?
2. Tirame la goma
3. Sobame la quena
4. Embuchátela
5. Haceme una ¨sin globito¨
6. Soplame la vela
7. Sobame el zogán

En fin, todo se reduce a la sobada. Este es un punto muy importante para analizar. ¿Qué es más importante?, ¿un pete o un polvo? Todos dirán… EL POLVO.

Nah. Todo depende de por dónde lo mires.

Supongamos que estás frente a una mujer muy fea. Pero MUY FEA. Tu diálogo es este:

Vos: Hola, que tal, ¿te gustaría garchar conmigo?
Mujer fea dice: BUENO DALE.

Vas, le contás a tus amigos, y te comés el gaste de tu vida: ¨NO PODEEEESS BOLUDO!, TE ACABÁS DE GARCHAR A MARILYN MANSON, ES HORRIBLE, BOLUDO.AAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJJAJAAJ¨

Ahora, cambiemos un poco la situación:

Vos: Hola, que tal, ¿te cabe un ¨petiso¨?, ¡dale, sé gauchita conmigo!.
Mujer fea dice: BUENO DALE.

Vas, le contás a tus amigos, y digamos que.. te respetan.. :

Tu amigo: BOLUDO, NO PODES ACOSTARTE CON ESA MINA!!
Vos: No me acosté, nabo!, sólo me clavo ¨un pete¨ (acá es el momento donde todo cambia)
Tu amigo: AAAHH!, fue un pete nomás?, buenísimo, ¿cómo chupa che?

Ahí estamos frente a una gran disyuntiva. El pete, ¿es más importante que el coito?.
En ocasiones.

Un ejemplo más concreto: Vas con el coche por Constitución con un amigo. Una minita vestida bien de puta, te hace señas. Te pensás que la tenés muerta. Se te acerca, te pide guita, te cae la ficha, te das cuenta que es prostituta, lo mirás a tu amigo, te golpea la pierna como diciéndote que está buenísima, le das la plata que quiere, la haces entrar al coche, le vas a manotear la cachufleta y te encontrás con un pepino, te cae la segunda ficha, te das cuenta que es un travesti, y ni en pedo da para hacerle el culo. Ahí aparece, mágicamente…¨EL PETE¨

Lapidario y conciso, un petiso que te saca las ganas y el apuro de que el trava se caliente y te mande todos los soretes a la garganta.

Atención, este texto incluye palabras hirientes. Si usted es una persona sensible, por favor, no lo lea.


Estás con tu novia en casa, tenes una ganas de ponerla bárbaras y le decís: “flaca, hoy la ponemos ¿no? “

-Difícil papi, estoy indispuesta.
-NOOO, NO TE PUEDO CREEER, NO SABES COMO ESTOY!!!
-No te preocupes bobi, que no pueda coger no significa que no te pueda clavar un bucal.

Un pete se puede clavar en el bondi, en el taxi, en la calle, en el colegio, en la combinación de Carlos Pellegrini - 9 de Julio, en un catamarán, en el recreo, en un baño público, en el coche y en el cine.

Coger es más complicado. Hay que sacarse la ropa, estimularla para que se caliente y para que pueda acabar, y hay que tener un montón de puntos en cuenta para lograr un buen momento.

Luego de haber recorrido con el amigo anhelante esta reflexión rayana en la diatriba, espero que hayan caído en la cuenta de la gran importancia que tiene EL PETE, y que de ahora en adelante respeten, comulguen y propulsen esta maravillosa vía de satisfacción sexual.

Saludos cordiales,

Dibujitos al descubierto 2

25 March 2008
posted by arielgblanco

Seguimos categorizando los dibujitos animados. En esta etapa, nos encargaremos de cavar más profundamente en las inmensidades abismales de connotaciones esotéricas, subliminales y sádicamente sexuales de estas tiras animadas de ayer, que recién entendemos hoy.

3. Los dibujitos del Sol Naciente

Los Transformers
Maravillas de la ingenería robótica nipona, los Transformers eran robots que inexplicabe y casi mágicamente se transformaban en “cosas convenientes en el momento conveniente”: autos, aviones, camiones… Se cansaron de vender muñecos, los pibes se fanatizaron y nunca se dieron cuenta que les vendían autopartes y repuestos.

Mazinger Z
Un robot comandado por un niño cuya nave se posicionaba sobre la cabeza de este robot nipón que a su vez, era seducido por una prostituta robótica llamada AFRODITA, que tenía dos pechos que disparaban cohetes. Me olvidaba, cuando se levantaba de malas, desde los rayos que tenía en el pecho en forma de bigote italiano invertido, tiraba poderes capaces de congelar, quemar, etc. Así a lo largo de 92 capítulos Mazinger-Z, piloteado por Koji Kabuto (quien hoy participa de programas de chimentos y se hace llamar Oggy Junco), tratan de salvar a la tierra de los planes del Doctor Infierno.

Super Campeones (O Capitan Tsubasa)

¨Llegaron ya, para ganar, muchos goles, van a chutar¨… o algo así.
Empezaba la serie a las 6 de la tarde. 22 japonesitos dentro de una cancha interminable. Oliver Atom corre y se cruza con 40 ñatos que se fueron agregando a medida que el corría por la cancha. El estadio de fútbol llegaba a tener más jugadores que la Suller espermatozoides.
Había un Arquero Gordo que era muy violento. Borgini. Como todos los arqueros que son gordos. Estaban también los hermanos Koriotto, que uno se subía encima del otro y hacían un super salto capaz de golear a cualquier equipo.
Como en todos los dibujitos, había uno malo, uno bueno, uno gordo, un porrero, un tano, pero nunca me voy a olvidar la final. El equipo de los supercampeones (Japón), juega contra ALEMANIA. Lo más raro es que ¡JAPON LE GANA A ALEMANIA!, sí, ya sé que es un dibujito, y por eso los chinitos vieron ese partido, se les abrieron los ojitos, agarraron un chupetín y se fueron a la cama con una sonrisa.

Meteoro
Indiscutible paladín del buen gusto y las reglas claras. Su vestimenta era algo homosexual, pero él no tenía problemas en demostrar su hombría en cualquier momento, incluso, frente a su amigo el monito.
Meteoro era coreano también, pero no tenia rasgos coreanos como los demás.
Su coche, el imbatible Max 5, tenía un panel de control en el medio que le permitía hacer jugarretas mágicas. Saltar, volar y disparar. Meteoro tiene una compañerita, Trixie, que según dicen, es bien gauchita y de vez en cuando le tira un pete en el medio de la carrera para distender a Meteoro un ratito.
El equipo contaba también con un Mecánico, le decian Bujía y se sospechaba que tenía una relación muy fuerte con Chispita, la mona puta.

4. Los heróicos

Los Thundercats
Con traducir el nombre al castellano ya te lo dice todo: Los gatos de trueno. Convengamos que una chica con rasgos felinos es atrayente, pero un pseudo hombre llamado “Leono” no puede ser muy straight que digamos… Aparte, ¿qué onda con la Espada del Augurio? Era una lógica prolongación fálica imbuida de los deseos del muchacho por empernarse a Tigro. Dejémonos de joder y digamos las cosas como son: Cheetara estaba buena, pero era obvio que los hombres no la atraían. Ahora se gana la vida como entrenadora de la selección sudafricana de maratonistas femeninas. Y sí, las manosea. Sépanlo.

SilverHawks
Si las inclinaciones eróticas de los Thundercats eran mínimamente difusas, los SilverHawks eran un grupo totalmente disfuncional. Tenías un milico wannabe, un cantante de música country con sombrero y todo, un par de gemelos incestuosos y al inolvidable Niño de Cobre. En inglés, su nombre era Copper Kid. Nunca sabremos si era nena o nene, porque hablaba con sintetizador y tenía unas maneras de lo más extrañas. Su nave se denominaba Mirage. No me digan que no tiene nombre de crucero interespacial gay, por favor!

He-Man y She-Ra.
Hay muy poco para decir sobre estos dibujitos. Con mirar un screenshot ya te das cuenta de todo. He-Man tiene el corte de Rafaela Carrá en su peor época, unas faldas cortas que no protegen nada y un felino de desproporcionado tamaño entre las piernas (el famoso Battle Cat).
She-ra evidencia una clara falta de oxígeno cerebral, producto de usar tiaras ajustadas para jugar a la superheroína. Y, francamente, alguien puede decirnos qué cuernos era Orko? No se morían por sacarle la capucha? Yo a mi Orko de juguete le arranqué la cabeza, y hasta el día de hoy no pude despejar mi duda.

Los SuperAmigos (o La liga de la justicia)
Típico caso de rejunte y recalentada. “Tenemos a Superman, tenemos a Batman, tenemos a La Mujer Maravilla, hasta tenemos a Aquaman, Flash y Linterna Verde. Todos andan más o menos bien en los comics, ganamos varios millones… ¿Y si hacemos una serie animada CON TODOS ELLOS JUNTOS?” Sólo una palabra puede definir esta sumatoria de egos: orgiástica comunión de superhéroes. Sin embargo, quedó un gran legado: la inolvidable frase “Mientras tanto, en el Salón de la Justicia…”

Los Gemelos Fantásticos

Tenían cara de Mongoles. Tenían trajes VIOLETAS ajustados. Tenían anillos con grandes poderes. Lo que no tenían era una repartija justa de las transformaciones. La minita se podía convertir en cuanto animal se le cantara, y la zafaba bárbaro. El pobre flaco sólo se convertía en agua y sus estados derivados. Bajón! Si por lo menos se hubiera podido convertir en cerveza o fernet, capaz que pegaban una buena fiesta.

Las Tortugas Ninja
Capítulo aparte en la historia de los dibujitos animados. El flaco que las creó se zarpaba en drogas duras. Cuatro tortugas (los animales con menos onda del mundo, seguramente fue un homenaje a las tortugas que se le escaparon cuando se pasó de pasta base), mutantes, con nombres de artistas renacentistas (acá es evidente que el flaco flasheó con haberse ido a final en historia del arte), lideradas por una rata gigante (Hello? Alucinaciones con LSD, anyone?), y fanáticas de la pizza (doh, la comida paliativa de bajones por excelencia). ¿Queda algo más por explicar?

Los Caballeros del Zodíaco
Sabemos que entrarían además en la categoría de Sol Naciente, pero permítannos esta licencia. Comencemos por la primera falta de lógica. Estos muchachos tenían pelos en las bolas (o por lo menos eso suponemos) y la apariencia de veinteañeros consagrados, y en realidad tenían todos entre 13 y 15 años. ¿Quién se la cree?. Los nombres, por Dios. Los nombres de los Poderes eran un canto a las relaciones carnales intragénero: El Aleteo del Fénix, El Remolino Pegaso, El Polvo de Diamantes, El Ducto Espiral. Y, convengamos, esta gente hizo un molde con una cara predeterminada y les cambió el pelo y el color de las armaduras… ¡Qué vagancia! Una perlita indiscutible fue la traducción de la banda sonora original al español. No pegaban una rima que les entrara ni en pedo.

5. Los de Nenas.

Mi Pequeño Pony
Pequeños caballos transgénicos de colores inverosímiles y tatuajes inexplicables en la parte posterior de su tronco (¿hace falta que expliquemos que estaban ahí por una obvia razón?), los Pequeños Ponies discurrían por la vida cabalgando(se unos a otros), volando y haciendo del mundo un maravilloso cuadro pastel, empalagoso y monótono. Regordetes y rubicundos, se cansaron de vender sus “action figures” a niñas cuyo poder adquisitivo no alcanzaba a comprar una Barbie.

Los Cariñositos
Antepasados de los TeleTubbies, éstos eran osos cuyos estómagos no estaban llenos de partes humanas parcialmente deglutidas, como debería ser en la vida real, sino de poderes mágicos que tenían que ver con el ícono dibujado en los mismos. Mucho cariño animal y abrazos de oso que terminaban, backstage, en una farra de proporciones épicas.


Rainbow Brite

Un fútil intento de enseñarles a los chicos el nombre de cada color, Rainbow Brite es, por lejos, uno de los dibujitos con menos contenido de todos los que hemos tratado. Sin embargo, contiene algo de estudio sociológico aplicado: las minas de colores. Un trabajo digno pero demandante, sin ART, sin obra social, sin condiciones de seguridad… Me extraña que Rainbow Brite no esté en cana siendo manoseada por una guardia de pelo corto y manos grandes en este momento, ¡maldita esclavista y daltónica redimida!


Jem y The Holograms

Un dibujito con mucha onda, parecía salido de un video de Scorpion. Ochentoso a morir, Jem era Jerrica, pero era Jem, pero era Jerrica. Típicamente cambiante, todo se reducía a tratar de que The Misfits (la otra banda) no armara bardo. Para eso, los grandes poderes de Jem y The Holograms se reducían a un rápido cambio de vestuario y a las sustancias prohibidas que ingerían antes de cada show.
Y afrontémoslo: Río, el novio, no podría comérsela más aún si tuviera mucho tiempo.

Eso es todo, estimados lectores. Siéntanse libres de aportar cualquier otra tira animada que hayamos omitido, junto con sus opiniones y comentarios.

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